Caléndula: la flor calmante que se usa desde la Grecia clásica

Es una de las plantas medicinales más antiguas de la cosmética europea, y su fama como calmante e ingrediente reparador está hoy respaldada por estudios de laboratorio.

Origen y cultivo

La caléndula (Calendula officinalis) es originaria de la cuenca mediterránea. Es una planta muy resistente, tolera bien la sequía y el frío, y no es exigente con el tipo de suelo, lo que la hace fácil de cultivar; hoy se cultiva también en España y Egipto para uso cosmético.

Cómo se extrae

A diferencia del argán o la almendra, de la caléndula no se extrae un aceite propio de una semilla: sus flores se maceran en un aceite base (habitualmente oliva o girasol) durante varias semanas, dejando que los compuestos activos pasen al aceite. Es lo que se conoce como aceite infusionado o macerado.

Propiedades y por qué es beneficioso

  • Antiinflamatoria y calmante: reduce el enrojecimiento y la irritación.
  • Cicatrizante: favorece la formación de nuevo tejido en heridas superficiales.
  • Antibacteriana y antioxidante: gracias a su contenido en flavonoides y carotenoides.

Qué dice la ciencia

Estudios de laboratorio han documentado que el extracto de caléndula reduce marcadores de inflamación (exudación, hiperemia) y favorece una cicatrización más ordenada de la piel. Es uno de los pocos activos vegetales con uso pediátrico extendido (cremas para el pañal de bebés), lo que refleja un historial largo de buena tolerancia. Como con cualquier planta de la familia de las asteráceas (igual que la manzanilla), puede causar alergia de contacto en personas sensibles a esa familia botánica.

Dónde lo encontrarás en nuestro catálogo

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