Arcillas cosméticas: minerales de la tierra para cada tipo de piel

No es una planta ni un aceite: es tierra, literalmente. Y sigue siendo uno de los ingredientes más usados en mascarillas faciales de todo el mundo.

Origen y cultivo

Las arcillas son rocas sedimentarias formadas por la erosión de minerales como el feldespato, con un tamaño de partícula finísimo (menos de 0,0039 mm). No se cultivan, se extraen de yacimientos naturales: la arcilla verde (montmorillonita) es una de las más comunes, la arcilla blanca o caolín es la más suave, y la arcilla rosa procede de depósitos como los de Brasil y Francia.

Cómo se extrae

Se extraen en minas a cielo abierto, se limpian, se seleccionan por tipo y pureza, y se secan al sol de forma natural antes de molerse hasta obtener el polvo fino que se usa en cosmética.

Propiedades y por qué es beneficioso

  • Arcilla verde: la más absorbente, rica en magnesio, silicio y potasio — ideal para pieles grasas o con tendencia acneica.
  • Arcilla blanca (caolín): la más suave, no reseca ni es astringente, apta para pieles sensibles.
  • Arcilla rosa: hidratante y suavizante, buena opción intermedia para pieles normales o mixtas.

Qué dice la ciencia

La capacidad absorbente y mineralizante de las arcillas está bien documentada: su estructura porosa capta el exceso de sebo e impurezas, y su contenido en minerales (hierro, magnesio, calcio) contribuye a su efecto calmante. La elección del tipo correcto de arcilla según el tipo de piel es más determinante que la marca del producto: una arcilla verde en piel muy seca puede resultar irritante, igual que un caolín no dará resultados visibles en piel muy grasa.

Dónde lo encontrarás en nuestro catálogo

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