La onagra florece al atardecer y se marchita al día siguiente. De esa flor efímera, originaria de Norteamérica, se aprovecha algo mucho menos poético: la semilla, que contiene un ácido graso que casi ninguna otra planta produce.
Qué es y cómo se obtiene
Se extrae por presión en frío de las semillas de la onagra (Oenothera biennis), una planta nativa de América del Norte. Igual que con otros aceites vegetales, el prensado en frío evita el calor y los disolventes que degradarían sus ácidos grasos.
Por qué es distinto de otros aceites
Casi todos los aceites vegetales aportan omega 6 en forma de ácido linoleico. El de onagra destaca porque aporta además ácido gamma-linolénico (GLA), un omega 6 poco habitual en el reino vegetal. Esa rareza es la razón de que tenga un hueco propio en cosmética y no sea simplemente un aceite nutritivo más.
Su perfil se completa con ácido linoleico, algo de oleico, vitamina E y fitosteroles.
Propiedades cosméticas
- Nutritivo y emoliente: aporta lípidos a pieles secas o con sensación de tirantez.
- Acompaña a la barrera cutánea, que necesita lípidos para retener agua.
- Se asocia al confort de las pieles reactivas y con tendencia a la sequedad.
- Aporte antioxidante por su vitamina E.
- Se usa como base en fórmulas nutritivas y bálsamos, más que como activo suelto.
Dónde termina lo cosmético
Al aceite de onagra se le atribuyen con frecuencia efectos sobre afecciones concretas de la piel o sobre procesos internos del organismo. Eso es territorio médico, no cosmético, y no es lo que podemos afirmar aquí: un cosmético cuida, hidrata y protege la superficie de la piel, no trata enfermedades. Si tienes una afección diagnosticada, quien debe orientarte es tu dermatólogo.
Qué dice la ciencia
Antes de que la onagra llegara a Europa, varios pueblos indígenas de Norteamérica —cherokee, iroqués, ojibwa y potawatomi— ya la usaban como alimento y aplicaban cataplasmas sobre magulladuras e inflamaciones de la piel. La planta cruzó el Atlántico en el siglo XVII, donde llegó a ganarse el sobrenombre de king’s cure-all, «la cura para todo del rey» — un apodo que dice más del entusiasmo de la época que de sus efectos reales.
Lo que sostiene su uso cosmético actual es posterior y mucho más concreto: en 1919, los químicos Heiduschka y Lüft aislaron el ácido gamma-linolénico del aceite de onagra. Ese omega 6 poco frecuente en el reino vegetal es justo lo que distingue a este aceite de tantos otros ricos solo en ácido linoleico, y la razón de que tenga un hueco propio y no sea un aceite nutritivo más.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el GLA y por qué se destaca tanto?
El ácido gamma-linolénico es un ácido graso omega 6 poco frecuente en el reino vegetal: la mayoría de aceites aportan linoleico, no gamma-linolénico. Esa rareza es lo que ha dado al aceite de onagra su lugar propio en cosmética.
¿Es un aceite graso o se absorbe bien?
Es un aceite nutritivo, de tacto más rico que un jojoba o un semilla de uva, pero se reparte bien y no deja una película pesada si se dosifica. Suele proponerse para piel seca, madura o con sensación de tirantez.
¿Puede usarse en piel sensible?
Es de los aceites que se asocian habitualmente al confort de las pieles reactivas. Como con cualquier aceite vegetal, conviene probarlo primero en una zona pequeña: la tolerancia depende de la persona y de la fórmula concreta, no solo del ingrediente.
Dónde lo encontrarás en nuestro catálogo
Ahora mismo no tenemos ningún producto con este ingrediente en la tienda. Lo decimos en lugar de enviarte a un producto que no lo lleva. Si algún día entra uno que cumpla nuestros criterios, aparecerá aquí.
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