Es el único de tres aceites comparados en un estudio capaz de meterse dentro del pelo, en vez de quedarse encima. Y a la vez, uno de los peores candidatos para la cara.
Origen y cómo se obtiene
El aceite de coco se obtiene de la pulpa de Cocos nucifera. La versión virgen se extrae de pulpa fresca por prensado en frío y conserva el aroma; la refinada parte de copra, pulpa secada al sol, y se desodoriza. En cosmética natural se prefiere la virgen.
Su uso no tiene descubridor: es conocimiento tradicional que varias culturas tropicales desarrollaron por separado. En la India forma parte del abhyanga, el automasaje ayurvédico. En la Polinesia, los maohi lo perfumaban con flores de tiaré para elaborar el monoï, que hoy se sigue produciendo en Tahití con denominación de origen protegida. Y en todo el sur de Asia se ha usado en el cabello durante siglos.
Por qué funciona
La clave está en el ácido láurico, un ácido graso de cadena media que domina su composición. Al ser una molécula relativamente pequeña y lineal, atraviesa la cutícula del cabello en lugar de quedarse depositada en la superficie, que es lo que hacen la mayoría de los aceites. Esa capacidad de penetrar es justo lo que lo distingue en el cuidado capilar.
Propiedades y por qué es beneficioso
- Penetra la fibra capilar: a diferencia de otros aceites, no se limita a recubrir el pelo por fuera.
- Reduce la pérdida de proteína: el efecto es mayor aplicándolo antes del lavado, no después.
- Emoliente corporal: funciona muy bien en piel del cuerpo, sobre todo en zonas secas.
- Sólido por debajo de 24 °C: cambia de textura con la temperatura ambiente, sin que eso indique nada malo.
Qué dice la ciencia
Tiene dos referencias muy citadas. En cabello, Rele y Mohile publicaron en Journal of Cosmetic Science en 2003 una comparación entre aceite mineral, de girasol y de coco: el de coco fue el único de los tres capaz de penetrar la fibra capilar, reduciendo la pérdida de proteína hasta un 39 % en cabello dañado cuando se aplicaba antes del lavado. En piel, Agero y Verallo-Rowell publicaron en Dermatitis en 2004 un ensayo aleatorizado y doble ciego con 34 pacientes que lo comparó con aceite mineral como hidratante en piel muy seca.
Ahora la parte incómoda: en el rostro es problemático para mucha gente. Tiene un índice comedogénico alto, y es un ingrediente que aparece con frecuencia en los relatos de brotes tras empezar a usarlo en la cara. Excelente para cuerpo y cabello; para el rostro, con cautela y sabiendo que puede no sentarte bien.
Preguntas frecuentes
¿Se aplica en el pelo antes o después de lavarlo?
Antes. El estudio que documentó la reducción de pérdida de proteína lo aplicaba como tratamiento previo al lavado. Aplicado después funciona como acabado y aporta brillo, pero ese es un efecto distinto.
¿Puede obstruir los poros de la cara?
Sí, es una posibilidad real: su índice comedogénico es alto y no le sienta bien a cualquier piel del rostro, especialmente si es mixta o con tendencia a imperfecciones. En cuerpo y cabello ese inconveniente prácticamente no se plantea.
¿Por qué a veces está sólido y a veces líquido?
Porque su punto de fusión ronda los 24 °C. Solidifica en invierno y se vuelve líquido en verano, y ese cambio no afecta en absoluto a su calidad ni indica que se haya estropeado.
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